miércoles, 27 de diciembre de 2006

MODALIDADES DE INSTAURACIÓN DE LA GENIOCRACIA................la Inteligencia Práctica es la que........

MODALIDADES DE INSTAURACIÓN DE LA GENIOCRACIA.

"No habrá final a los males del género humano mientras los filósofos no sean reyes,

y mientras los reyes no sean filósofos." SOCRATES.

La primera etapa a realizar para instaurar un régimen geniocrático consiste en detectar entre la población,

por un lado, a quienes tendrán el derecho al voto, y

por otro lado, a los que serán elegibles.

Los primeros, recordémoslo, son aquellos con un nivel de inteligencia en estado bruto un 10% superior a la media, y los segundos, aquellos donde es un 50% superior a la media.

Por tanto, para comenzar es preciso agenciarse los medios necesarios para definir el nivel de inteligencia de cada individuo, es decir, solicitar a los especialistas (psicólogos, neurólogos, etólogos, etc.) la creación de exámenes o la selección entre los ya existentes, de aquellos que permitan alcanzar dicho objetivo.

Estos exámenes deberán poder ser pasados por todas las capas de la población, evidentemente sin dar ventaja a nadie, poniendo en plano de igualdad a los instruidos y no instruidos, a obreros y a ingenieros, a campesinos y a catedráticos.

Recordemos una vez más que se trata de definir el nivel de inteligencia en estado bruto, y no de la erudición o la cultura, sino el "buen" sentido común como se suele decir, y no las personas que hayan acumulado conocimientos durante largos estudios.

Es la inteligencia práctica lo que hay que descubrir.

Antes de proseguir, conviene definir lo que llamamos inteligencia:

Según G. Viaud: "Todo acto de inteligencia se caracteriza por una comprensión de las relaciones entre unos elementos dados y un descubrimiento de lo que, dadas estas relaciones, hay que hacer para salir de dificultades y realizar los fines propuestos para la actividad"

Esta definición es una de las que mejor corresponde a la inteligencia que nos interesa, y confirma la que dan la mayoría de los psicólogos:

"La inteligencia, es la aptitud para utilizar las informaciones y descubrir en qué marco se insertan"

De aquí la importancia de realizar exámenes que contengan informaciones comprensibles para todos.

Gracias a estos exámenes, se podrá entonces medir la inteligencia de cada individuo,

no definiendo un coeficiente intelectual (C.I.), sino más bien un potencial intelectual (P.I.),

que se calculará sin tener en cuenta la edad de los individuos examinados.

Pues, independientemente de la edad de los individuos, es únicamente su nivel de inteligencia lo que nos interesa.

El hecho de dar el derecho de voto a un imbécil porque tiene dieciocho años, mientras que un genio de tan sólo dieciséis años no puede participar en las votaciones, es una de las numerosas pruebas de la estupidez de la democracia salvaje.

Una vez medida la inteligencia de toda una población, es fácil establecer una media.

Después, se concede el derecho al voto solamente a aquellos cuyo nivel de inteligencia es superior en un 10% a la media,

y el derecho de ser elegibles solamente a aquellos cuyo nivel de inteligencia es superior en un 50% a la media (genios).

De este modo, los electores elegirán a los gobernantes entre los elegibles del modo más democrático del mundo.

Por ejemplo, para hacernos una idea de su magnitud, en un país como Francia, si se mantuviera sólo a los que tienen una inteligencia superior en un 10% a la media, en lugar de tener los treinta millones de electores que existían en 1977, tendríamos un cuerpo electoral compuesto sólo por el 27,5% de estos treinta millones, es decir, por ocho millones doscientos cincuenta mil personas que elegirían a sus gobernantes entre los genios (aquellos superiores en inteligencia en más de un 50% respecto a la media), los cuales, a su vez, no serían más que el 0,5% de la población, es decir, ciento cincuenta mil.

¿No es alentador pensar que hay ciento cincuenta mil genios en Francia? ¿Acaso no ha llegado el momento de tener en cuenta su opinión?

Y si lo extendemos a la población del globo, ¡obtenemos seiscientos millones de electores y veinte millones de elegidos! ¡Veinte millones de genios para salvar cuatro mil millones de humanos, a condición de que les dejemos tomar las riendas!

Estos exámenes deberán ser pasados por toda la población cada siete años, para tener en cuenta la evolución de los individuos.

Algunos genios no se revelan hasta que su personalidad ha podido desarrollarse después de la desaparición de ciertos bloqueos psicológicos.

Cada vez que se realice el examen, la media obtenida podrá variar, mejorando normalmente debido a que el nivel de desarrollo de la Humanidad también está mejorando debido a los descubrimientos científicos, y gracias también a una tecnología que libera al hombre.

De este modo, es perfectamente posible imaginar que una persona que hoy es genio mañana será simplemente un individuo dotado de una inteligencia un poco superior a la media, y por tanto, capaz de ser elector.

Estos exámenes serían pasados por los jóvenes que llegasen a la mayoría de edad, y después los volverían a hacer de nuevo cada siete años.

Algunos individuos, que no serían admitidos para ser electores a los dieciocho años, no formando parte de los que estuvieran el 10% por encima de la media, perfectamente podrían entrar en esta categoría siete años más tarde, una vez que hubieran solucionado ciertos bloqueos psicológicos.

Del mismo modo, algunos individuos aptos para ser electores a los setenta y cuatro años, perderían este derecho a los ochenta y un años, es decir, siete años más tarde, después de realizar nuevamente los exámenes, si sus facultades intelectuales hubieran sufrido envejecimiento.

¿No es aberrante el hecho de ver cómo se lleva a ciertos ancianos completamente deteriorados hasta las urnas para que puedan votar?

¡Esta es otra prueba más de la estupidez de la democracia salvaje!

Lo mismo sucedería con los elegibles. Un individuo en el que la inteligencia descendiera un 50% por debajo de la media a causa del envejecimiento o de un accidente, perdería su derecho a la elegibilidad.

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